lunes, 28 de mayo de 2012

Scrap y muñecos con calcetines

Después de un pequeño paréntesis, hoy me dispongo a volver a llenar de contenidos el blog. Pido disculpas por el retraso. La verdad es que estas últimas semanas he estado un poco liada. Con todo, he podido seguir con mis cursos de periodismo en el Colegio de Periodistas de Catalunya - uno de los que más me ha gustado ha sido sobre inteligencia emocional, con Mònica Parejo de Intéliem- y hacer una pequeña incursión en el mundo del scrapbooking y la costura creativa gracias a los expertos de Paperguay y a la original Misako Mimoko.

La primera vez que dije 'voy a hacer un curso de scrapbooking' más de uno me respondió '¿y eso qué es?'. Pues es una técnica muy arraigada en Estados Unidos que consiste en decorar álbumes de fotos o tarjetas de manera personalizada. Buscando en Internet llegué hasta Paperguay, una tienda de Barcelona especializada en la venta de material para scrapbooking que organiza cursos. Me apunté al de iniciación para ver si me gustaba y lo cierto es que me divertí mucho. Acabé haciendo un mini álbum de fotos sobre las cuatro estaciones del año estampando sellos, perforando papel con troqueles... ¡Muy recomendable!

La tapa del álbum.
El otoño.

En cuanto a la costura, je asistido al curso de creación de muñecos con calcetines que organiza Duduá y que imparte Misako Mimoko en Barcelona. Para no saber ni coser un botón - como quien dice -  el resultado fue bastante mejor de lo que esperaba. Al principio, iba a hacer un conejito de color aguamarina, pero mi muñeco se había empeñado en ser un gato desde que le cosí las orejas. Así que tuve que darle esa satisfacción. Mi madre, que se apuntó al curso conmigo, se acabó llevando a casa un perro salchicha con chaleco amarillo. Por cierto, ¡un diez a la paciencia de la profesora!
 
Un gatito hecho con un calcetín.

Desde hace un par de meses, me siento como si estuviera aprendiendo a tocar el piano. Las galletas decoradas, las figuras de papel, el scrapbooking, la costura... Estoy tocando teclas diferentes pero que tienen muchos puntos en común. De momento no me quedo con ninguna, pero si veo un calcetín sé que tendré ganas de coserlo, recortarlo, darle la vuelta, rellenarlo y costumizarlo con botones y lazos para añadir un muñequito más a mi colección.

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